Cinco series que redefinieron el SEXO en pantalla
por Irene CC
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Durante años, Hollywood consiguió que creyéramos dos cosas bastante improbables. La primera: que todo el mundo alcanza el orgasmo después de exactamente tres minutos de penetración. La segunda: que los juguetes sexuales no existen.
Si el cine y la televisión fueran un reflejo fiel de la realidad, nadie habría comprado nunca un vibrador, un lubricante o un preservativo. Las parejas simplemente se besaban, la cámara fundía a negro y, unos segundos después, despertaban con una sonrisa sospechosamente sincronizada bajo las sábanas.
Nadie buscaba un cargador USB, ni “espera un segundo” y por supuestisimo que nadie preguntaba “¿estás bien?”. Ah! Y nadie, absolutamente nadie necesitaba lubricante. Al parecer, Hollywood lleva décadas convencido de que el cuerpo humano funciona como una cafetera Nespresso: pulsas un botón y todo sale exactamente como debería.
Por suerte, ya no.
En los últimos años, algunas series han empezado a mostrar el sexo como realmente suele ser, a veces divertido, a veces torpe, lleno de conversaciones, de curiosidad y de pequeñas pausas que, lejos de romper el momento, suelen mejorarlo.
Lo más interesante es que muchas de estas series han conseguido normalizar temas que durante décadas parecían imposibles de enseñar en televisión. Y lo han hecho sin dar lecciones. Simplemente contando buenas historias.
Estas son cinco de nuestras favoritas.
Sex and the City: El episodio que sacó los vibradores del cajón

Hay juguetes sexuales. Y luego está el Rabbit de Charlotte York.
Antes de aquel episodio, los vibradores pertenecían a esa categoría de objetos que parecían existir únicamente detrás del mostrador de un sex shop o escondidos en el fondo de un cajón que nadie abría cuando venían invitados a casa.
Después de Sex and the City, medio planeta quería exactamente el mismo. Las ventas del Rabbit se dispararon y, probablemente por primera vez, miles de mujeres hablaron entre amigas sobre masturbación sin bajar la voz.
Lo que hizo revolucionaria aquella escena no fue el juguete. Fue tratar el placer femenino como algo perfectamente cotidiano.
Si Charlotte viviera en 2026, creemos que tendría: Le Wand Petite. Igual de bonito que su apartamento del Upper East Side y bastante más silencioso que los juguetes en los noventas.
Fleabag: Masturbarse también cuenta como conocerse

Pocas protagonistas han conseguido ser tan caóticas y tan brillantes al mismo tiempo. Fleabag habla muchísimo de sexo, pero tambien va mucho mas allá. Aquí se habla de todo lo que a veces intentamos llenar con él.
La serie entiende algo incómodo: acostarse con mucha gente no siempre significa sentirse acompañado. Y también entiende que el placer no siempre empieza cuando aparece otra persona. A veces empieza exactamente cuando deja de hacer falta y descubir qué nos gusta no es egoísmo. Es información.
Nuestro imprescindible para Fleabag: Le Wand Petite. Porque conocerse bien también evita tener que fingir sorpresa cuando alguien pregunta: “¿Qué te gusta?”
Industry: El BDSM nunca fue el verdadero protagonista

Si alguien resume Industry diciendo que “sale BDSM”, probablemente también piense que Succession trata sobre una empresa familiar.
Claro que hay BDSM. Pero la serie habla, sobre todo, de poder. De quién controla. De quién cede. De quién observa. Y de cómo todas esas dinámicas existen mucho antes de que aparezcan unas esposas o un antifaz.
Quizá esa sea una de las mejores lecciones que deja la serie: el BDSM no empieza con los accesorios. Empieza con la confianza. Y termina exactamente donde una de las dos personas dice que termina.
Nuestra elección: estas esposas de ANOESES. PERIODT.
Bridgerton
El orgasmo no debería sentirse como aprobar un examen
Resulta bastante irónico que una serie ambientada en la Regencia inglesa haya abierto una de las conversaciones más actuales sobre sexo.
Francesca Bridgerton pone sobre la mesa una ansiedad que muchas mujeres conocen demasiado bien: la sensación de que el orgasmo es algo que hay que conseguir.
Como si existiera una nota al final del encuentro.
Como si alguien estuviera evaluando la actuación.
La serie recuerda algo que debería ser bastante obvio, pero que seguimos necesitando escuchar: el placer no siempre tiene el mismo aspecto.
Hay orgasmos.
Hay risas.
Hay exploración.
Hay momentos inolvidables que no terminan con fuegos artificiales.
Y todos cuentan.
Nuestro favorito para Francesca: Dame Pom. Diseñado para acompañar el placer, no para convertirlo en una carrera contrarreloj.
Heated Rivalry
La escena que consiguió que ponerse un preservativo pareciera sexy
Durante décadas, el preservativo ha tenido el peor representante posible: el cine.
Siempre aparecía como el momento incómodo.
La pausa.
La interrupción.
La excusa para cortar la tensión.
Heated Rivalry consigue exactamente lo contrario.
Convierte un gesto completamente cotidiano en parte del juego.
Porque, sorpresa, cuidar de la otra persona también puede resultar increíblemente atractivo.
Quizá el secreto del buen sexo nunca fue fingir espontaneidad.
Quizá siempre fue llegar preparado.
Nuestro match: un buen lubricante compatible con preservativos y Le Wand Arch. Porque improvisar está muy bien para elegir restaurante. Para el sexo, preferimos la planificación.
Las series nunca deberán sustituir a la educación sexual. Ahora sí, probablemente han conseguido que millones de personas hablen de orgasmos, masturbación, BDSM, vibradores y preservativos con más naturalidad que nunca, y eso nos hace mucha falta.
En MORBO creemos que el placer empieza mucho antes de abrir una caja. Empieza cuando dejamos de pensar que hay algo raro en hablar de él.
xx